Para quienes no entiendan mucho el factor económico, les comento que es similar al efecto de la “maquinita” usado en varios paises latinoamericanos en décadas pasadas. A grandes rasgos: se emiten billetes sin respaldo, la gente adquiere mayor poder adquisitivo y compra mas, en paralelo, se devalúa la moneda y se genera hiper inflación y así en efecto de bola de nieve, ¿resultado? La economía del país se destruye. La parte que no se muestra, es que con ese dinero falso, los nazis buscaban financiar compras estratégicas para la guerra que ya estaban perdiendo.
El director Stefan Ruzowitzky, enfoca sus cámaras en este entorno, en uno de los judíos participantes, Salomon “Sally” Sorowitsch (interpretado por el actor Karl Markovics), quien era considerado uno de los mejores falsificadores de Europa en aquella época. “Sally" Sorowitsch es inicialmente capturado y puesto en el campo de concentración de Mauthausen. Más adelante, cuando los Nazis ya están tras la súper falsificación, lo trasladan a Sachsenhausen y lo “promueven” a Supervisor de toda la operación.
Hasta aquí, nada del otro mundo, un film más que presenta al estereotipo del nazi brutal y despiadado, y por pinceladas, los horrores en los campos de concentración, donde cualquier judío puede ser asesinado en un momento de mal humor. No es sino hasta la aparición de Adolf Burger (interpretado por el actor August Diehl), que el film da un giro dramático. Burger, es un integrante del equipo falsificador que ve el “cuadro completo” y entiende que lo que están haciendo puede modificar el cause de la guerra: ¿deben apoyar la operación y por tanto prolongar la guerra a favor de los nazis?, u ¿oponérseles y sabotear la operación aun a costa de sus propias vidas?
Drama intenso y atípico. A diferencia de la mayoría de las películas que he visto sobre la segunda guerra mundial, en esta no se presenta a los judíos como un grupo de gente noble, que encuentra el Holocausto Nazi, y que sufren penurias exageradamente injustas. Los personajes de Adien Brody en “El Pianista”, o Roberto Benigni en “La Vida es Bella”, por citar sólo a dos, eran personajes muy simpáticos que generaban mayor desprecio por los Nazis por lo que les va ocurriendo. En “Los Falsificadores”, “Sally" Sorowitsch es previo a la guerra un rufián que es extraordinario en lo que hace: ¡ser falsificador! Con excepción de su relación con el joven Kolya a quien ayuda durante todo el film desinteresadamente, su personaje vela únicamente por sus intereses sin importarle lo que pase en su entorno. “Sally" Sorowitsch es egocéntrico, no tiene escrúpulos, siente admiración únicamente por si mismo… basta prestar atención con detenimiento al discurso final del film: relata en tono jactancioso el haber sido el cerebro de una de las mas asombrosas y perfectas falsificaciones hechas en la historia (¡aun cuando ésta operaba a favor de los Nazis!). Un ser torcido sin dudas, claramente un anti-héroe, que difícilmente despierta alguna simpatía.
Los personajes que aparecen a su alrededor, le agregan matices interesantes a la historia. Burger, el judío que se opone a ayudar a los Nazis, servia antes de la guerra a causas comunistas y ahora dentro del equipo judío de falsificadores, representa el lado honorable de la historia. Prefiere sacrificarse para que los Nazis pierdan la guerra, pero toma su decisión sin dudar en sacrificar también al resto del grupo de judíos, y por supuesto sin el permiso de aquellos, como si el “código de conducta” que ha elegido fuera el correcto sin discusión alguna. El Jefe Inspector Nazi Herzog quien supervisa la operación, desea el éxito del grupo falsificador, pero luego se descubre que está también intentando huir con unos buenos dólares en la bolsa. Personajes bastante ambivalentes que enriquecen el relato y lo hacen bastante llamativo. Interesante material el presentado por el director Stefan Ruzowitzky.
Quizá el único personaje judío estereotipado sea el joven Kolya, el muchacho a quien “Sally" Sorowitsch le entrega su plato de sopa en el tren y luego lo protege durante toda la película como si fuera su hijo. Individuo muy débil, su drama ha sido presentado en múltiples películas sobre los Nazis en personajes similares.
Existen fallas muy notorias en el aspecto técnico: los acercamientos innecesarios y demasiado rápidos, sólo consiguen un efecto de distracción muy fuerte sin agregar valor; las tomas en la que la cámara pareciera estar demasiado cerca al objetivo, incomodando la vista; o el efecto de oscuridad o falta de luminosidad da la sensación de estar viendo una película muy antigua (léase: muy mal filmada). Otra rareza es el uso de música de tango en una película con una historia muy europea. Quizá genere aires de tristeza y melancolía a un público ajeno a este tipo de música, pero a un latinoamericano muy probablemente lo sorprenda y le parezca muy raro. Para mi gusto, todo esto pasa como pequeños defectos técnicos en una película con una historia muy llamativa, aunque filmada de manera bastante plana.
Algo exagerado para mi gusto el Oscar a la Mejor Pelicula en Idioma Extranjero que le otorgaron a esta cinta, lo cual demuestra el poder que tienen los judios a la hora de la votacion en Hollywood. Aunque no es una maravilla, “Los Falsificadores” es una cinta que en su simpleza, logra mostrar la adaptación de personajes bastante ambivalentes y que tienen puntos de vista muy diferentes, en una situación realmente extrema. Recomiendo este film, en especial por la historia que cuenta y por lo atípico de los personajes. Una rareza para lo estereotipado que se encuentra el género.
Hasta la próxima cinéfilos
- Martin Allen
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